El uso de fauna silvestre como alternativa de desarrollo y conservación

Por Lain E. Pardo

El aprovechamiento o uso de fauna silvestre se ha convertido en uno de los temas más sensibles y perseguidos por los ambientalistas y animalistas en varios países. En Colombia, por ejemplo, hace poco hubo un acalorado debate por la autorización que se le dio a un proyecto en el Caribe para aprovechar huevos de caimán. En este ensayo, explico que es la cosecha sostenible y por qué es importante entenderla como una alternativa de desarrollo con efectos positivos para la sociedad y la vida silvestre.

Este ensayo hace parte de la serie dedicada a reflexionar sobre lo difícil que es tomar decisiones en conservación. (ver primera parte)

¿Qué es cosecha sostenible?

La cosecha sostenible se refiere a la cantidad y tipo de individuos que se pueden extraer de una población por unidad de tiempo sin deteriorar su productividad o tasa de renovación1. Existe una variante conocida como rancheo 2 en donde se aprovecha una población natural pero se combina con producción en cautiverio. Estos procesos deben estar acompañados de estudios a nivel ecológico (poblaciones, comportamiento, etc.), sanitarios, bienestar animal (incluyendo tipos de sacrificios), de mercadeo, socioeconómico, entre otros. Esto con el fin de garantizar que el manejo sea adecuado desde todos los ángulos y monitorear las poblaciones para que se tenga claridad de cuándo hacer o no uso.

El caso del caimán

Es importante recordar que la euforia mediática fue causada por una autorización emitida por el Ministerio de Ambiente para el aprovechar los huevos del caimán (Crocodylus acutus) en la bahía de Cispatá, Colombia (ver detalles acá). Esta es una autorización muy específica para la zona en donde por más de 15 años investigadores han trabajado de la mano de las comunidades en búsqueda del tan aclamado desarrollo sostenible. Este proceso es el más completo que se haya hecho en el país y un ejemplo mundial. Al mismo tiempo, nos ayuda como país a cumplir al menos 2 de las metas Aichi para el 2020 en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica, del cual somos signatarios.

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Caimán Aguja. Mónica Morales / Instituto Humboldt

El caimán hace parte de 3 especies de gran valor comercial ( junto a C. intermedius, Melanosucchus niger) que han sido perseguidas exageradamente desde los años 30´s 3. Una vez sus poblaciones se redujeron, los cazadores la emprendieron contra el Caiman Crocodilus.  El proyecto de Cispatá no solo permitió la recuperación de una especie en peligro crítico, sino que las personas que antes cazaban el caimán ahora lo protegen. Estas personas, en algunos casos olvidadas por el estado y con escasas oportunidades, decidieron apostarle a un proyecto a largo plazo con el ánimo de sostener a sus familias con actividades legales. Un gran esfuerzo de parte de todos los involucrados, por lo que no es justo que la gente que no conoce las necesidades de la zona quieran cerrarles las oportunidades a quienes han cedido y apoyado este proyecto desde el principio (para más  detalles  y parte de la discusión mediática).

Algunos animalistas deben informarse mejor antes de generar polémica. Notas como esta en el Pacifista, por ejemplo, en donde con tono irónico se pone en ridículo las investigaciones científicas y el esfuerzo de una comunidad por tratar de subsistir, no permiten el dialogo ni soluciones racionales. Los animalistas deberían considerar  las necesidades de la gente y no poner como único elemento de discusión el dogma moral, el cual puede ser debatible y que muchas veces puede convertirse en simple autoritarismo. Por otro lado, sus reclamaciones no suelen estas acompañadas de propuestas claras y factibles. De manera que las comunidades rurales quedan en la mitad de unas peticiones utópicas y la necesidad de subsistir. En otro ensayo hablaré de la insensatez de algunos animalistas, pero solo por mencionar, este grupo ha llegado a comparar el uso de fauna silvestre con el toreo!, lo cual carece de todo sentido.

Contexto latinoamericano.

En Suramérica la cosecha de vida silvestre no ha sido trabajada a fondo. Sin embargo, en los años 70´s Venezuela fue pionero con un sistema de manejo sostenido del chigüiro. En ese país se lograron legalizar cuotas de extracción de esta especie en lugares con densidades poblacionales mayores a 0.15 ind/ha, permitiéndose una tasa de extracción entre 15-30%4, mientras que en otros países es prohibida su caza. Aunque nos suene ilógico los estudios sugerían que se puede aprovechar desde 3 500 animales hasta 12 000 (en casos particulares) anualmente. Hoy día la situación política de Venezuela ha cambiado las cosas desafortunadamente.

Las altas tasas de extracción que se pueden alcanzar con el chigüiro son sencillas de explicar. Cuando hay verano en el Llano, suelen morir cientos de animales por sed y limitantes de recursos, eso es un proceso natural que mantiene las poblaciones en unas densidades particulares. Pues bien, la idea de la cosecha, es que el ser humano pueda aprovechar esos individuos que inevitablemente morirán (¡y en condiciones más dramáticas!).

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En los llanos de Colombia y Venezuela, durante la época seca mueren cientos de chiguiros y otras especies por falta de recursos las cuales podrían ser aprovechadas sosteniblemente. Foto L.Pardo

En Colombia se intentó algo similar con el chigüiro pero no tuvo suficiente apoyo ver 5. Por muchos años la Universidad Nacional y otras entidades realizaron varios proyectos (donde tuve la fortuna de colaborar) que incluían todos los detalles y estudios necesarios para un proyecto exitoso, tales como la ecología de la especie, mercado, estándares éticos de sacrificio, manejo, capacitación, etc. Desafortunadamente, la falta de voluntad política y entendimiento entre entidades para sacar los permisos no permitió que el proceso culminara, y hoy día el chigüiro que nos comemos en los restaurantes sigue siendo ilegal. Afortunadamente, parece que se quiere retomar una mesa científica para poder reactivar esta iniciativa una vez más y continuar el monitoreo de la especie. Ojalá los movimientos animalistas no entorpezcan este proceso.

En Bolivia se vienen aprovechando las poblaciones de otra especie de caimán (yacaré; Caiman yacare) para comercialización de cuero y carne, por parte de comunidades, ganaderos y cazadores. En Panamá se están haciendo investigaciones conducentes a aprovechar la iguana. Argentina y Uruguay tienen algunas provincias donde se aprovecha el chigüiro también, así como proyectos para el manejo de ñandú, el pecarí y el Tupinanbis en Argentina. En países como Perú y Ecuador también parece haber iniciativas para el manejo de algunas especies de camellos, entre otros. De manera que no es solo Colombia, la que ha entendido la importancia de buscar alternativas económicas sostenibles para poblaciones olvidadas y evitar que la cacería ilegal siga avanzando.

De la misma manera en que el proyecto de Cispatá logró recuperar las poblaciones de una especie en peligro de extinción a través de su uso, otros países han logrado el mismo resultado. En Chile y países vecinos, por ejemplo, la inclusión del aprovechamiento de la vicuña dentro de las estrategias de conservación lograron bajar la categoría de amenaza de la especie, es decir al día de hoy las poblaciones no están en peligro como antes 6. La restricción por si sola no funciona. Es clave entender la realidad y redireccionar ciertas prácticas con apoyo científico y posiciones menos apasionadas. La realidad es abrumadora y la necesidad de sobrevivir no es solo de los animales si no del hombre mismo.

Otras ventajas

Cosechar animales en su espacio natural nos garantiza no tener que recurrir a especies que tienen más impacto en los suelos y una mayor huella ecológica (como la ganadería). Así mismo nos permite no entrar en procesos de domesticación que pueden afectar la fisionomía y la función ecológica de las especies. Algunos animalistas tienden a aceptar algunas cosas si son de carácter ancestral. Lo que tienen que tener en cuenta es que, primero, lo ancestral también implica la muerte y no garantiza el buen trato a los animales; es más, puede ser todo lo contrario, ya que en proyectos de manejo in situ (silvestre) la parte de sacrifio tiene unas regulaciones; en el monte no. Segundo, lo ancestral no asegura que sea sostenible (me encargaré de esto en otro ensayo).

Las ventajas de la cosecha sostenible van más allá del mismo animal o la gente. Los animales hacen parte de un sistema complejo en donde cada elemento tiene repercusiones en otros generando un equilibrio dinámico, que nos permite ver lo que vemos. De manera que cualquier especie tiene funciones ecológicas que repercuten en otros elementos y muchas veces sus consecuencias o efectos no son tenidos en cuenta (algunos aun los estamos entendiendo). Los estudios requeridos para aprovechar las especies nos permiten entender bien estos sistemas; y en consecuencia las necesidades de conservación para mantener ese equilibrio dinámico. Es decir, no es solo la supervivencia del animal la que está en juego, es todo un ecosistema! Así, por ejemplo, si hay más individuos de una especie que las que deben estar, hay que controlarla y que mejor que parte de ese control sea aprovechándola para el bien de la comunidad.

Es importante tomar conciencia del valor de uso y comercial que pueda tener nuestra fauna. Aunque suene triste, para algunos, usar nuestra biodiversidad o ponerle valor monetario a algunas especies, es quizás el único camino hacia su real conservación. No todas las especies son susceptibles de manejo, obviamente, pero estos procesos traen importantes beneficios para que la cacería furtiva, el aprovechamiento ilegal, la destrucción de hábitats y otros procesos de deterioro ambiental no terminen por extinguir la especie y empobreciendo más al país. De manera, que en lugar de desprestigiar y emplear sofismas en su contra, la gente debe tratar de informarse y valorar estos procesos tan complicados.

La conservación no significa no tocar, es también aprovechar o usar sosteniblemente la naturaleza. Aunque en Colombia se han dado grandes logros dentro de lo que se conoce como mercados verdes 7, aún hay mucho que aprender en materia ambiental y especialmente en sistemas biológicos. La conservación no es algo sencillo y a nadie le satisface la muerte. Sin embargo, las decisiones tienen que ser ponderadas dentro de un sin número de factores, donde el bienestar animal tiene que ser transversal a cualquier estrategia, pero no debe ser una limitante para el desarrollo comunitario y la conservación de las especies y ecosistemas.

Lain E. Pardo

Postdoctoral Fellow

Wildlife Ecology Lab

Nelson Mandela University

George Campus, South Africa

Bibliografía

  1. Juhani, Ojasti & Dallmeier, F. Manejo de fauna silvestre neotropical. (Issue 5 of SI/MAB series, 2000).
  2. Ramirez-Perilla, J. Tradición de uso y aprovechamiento de fauna silvestre: Limites de la sostenibilidad y acciones posibles. In Manejo de fauna con comunidades rurales (eds. Campos, R. A. & Rubio, U. H.) 230–265 (Fundacion Natura, 1996).
  3. Pérez, E. & Ojasti, J. La utilización de la fauna silvestre en la Ámerica tropical y recomendaciones para su manejo sustentable en las sabanas. Ecotropicos 9, 71–82 (1996).
  4. Ojasti, J. Estudio biológico del Chiguiro o capibara. (Fondo Nacional de investigaciones Agropecuarias. Editorial Sucre, 1973).
  5. López-Arévalo, H., Sánchez-Palomino, P. & Montenegro, O. L. El chigüiro Hydrochoerus hydrochaeris en la Orinoquía colombiana: Ecología, manejo sostenible y conservación. (Biblioteca José Jerónimo Triana No 25. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia, 2014).
  6. Plan Nacional de Conservación y Manejo de la Vicuña (Vicugna vicugna Molina, 1782) en Chile. (Editora Ograma, 2003).
  7. Ministerio de Ambiente. Plan Nacional de negocios verdes. (Ministerio de Ambiente, 2014).
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2 comentarios en “El uso de fauna silvestre como alternativa de desarrollo y conservación

  1. Rivack A. Pardo Vargas

    Mas proyectos como los de la bahía de Cipatá son los necesarios como alternativas integrales entre sostenibilidad, oportunidades laborales, alternativas alimentarias etc, en un país con gran inequidad social, vocación agrícola y biodiversidad como Colombia, y sobretodo como alternativas, tal vez, a los cultivos ilícitos.

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